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7.12.10

HISTORIA DE "LA ALFRANCA"


HISTORIA Y ORÍGENES DE LA FINCA DE “LA ALFRANCA”

El origen de la Alfranca, parece remontarse hasta la época musulmana, hay constancia de que en épocas anteriores al siglo XV fue lugar poblado, y que entre los siglos XV y XVI fue una gran explotación ganadera. En 1453 establece sus propias Ordenaciones corroboradas por los propietarios de la misma, en este caso miembros de las principales familias judeo-conversas de Zaragoza (Gurrea-Caballería-Agustín).
En estas fechas el conjunto arquitectónico se compondría de: Casa, Torre independiente de la Casa de campo y una Iglesia con campanario y dos campanas. También contaba con corralizas y parideras.

A finales del siglo XVII, la familia Suelves, vende a Don Juan Antonio Liñan, Regidor del Hospital de Gracia, la finca con toda su riqueza ganadera, y hacia 1685 comienzan las obras de renovación de la Casa, de la Iglesia, y de las construcciones secundarias.
Trabajan en esta renovación Juan de Elizalde y Diego Sánchez, como maestros de obra, y Silvestre Caparroso, como albañil y tapiador.

En el siglo XVIII, la familia  Fuenbuena, nuevos propietarios de La Alfranca, dan un notable impulso ganadero a la finca, llegando su área de influencia hasta Holanda con la exportación de lanas a través del puerto de San Sebastián. A mediados de este siglo, la familia Fuenbuena, se une a través de vínculos matrimoniales, a los Jordan de Urries, Marqueses de Ayerbe, y estas dos familias, llevarán a la finca a su máximo esplendor, llegando a ser una granja experimental modélica  en el periodo de la Ilustración.
Los edificios en esta época, pierden la función para la que fueron creados, y pasan a ser espacios lúdicos y de recreo, se incrementan las construcciones secundarias creándose un autentico poblado de colonos y aparceros. Se crea junto a la casa, el jardín neoclásico.
Los Marqueses de Ayerbe se perpetúan por varias generaciones, como propietarios de la finca.
En el siglo XIX se pierde definitivamente la función agropecuaria y administrativa del edificio principal, y la Casa se convierte en una "Villa" romántica y cortesana, donde la Nobleza zaragozana, pasará grandes temporadas dedicada a fiestas y cacerías.

A pesar de ser declarada colonia Agrícola en 1866, a mediados del siglo XIX ya había comenzado su declive productivo y económico.
 Aun así en 1884, se construye el Convento, de carácter ecléctico, con características góticas, con el fin de acoger a los Padres Paules para que ayuden material y espiritualmente a los colonos.
Estuvieron desde el año 1885 hasta el 1897, año en el que las precarias condiciones tanto económicas como sanitarias hicieron inhabitable el lugar, y lo abandonaron.

La difícil situación económica por la que atravesaron los marqueses de Ayerbe a finales del siglo XIX supuso que la finca fuese hipotecada subastada y pasara por diferentes manos hasta bien entrado el siglo XX, siendo sus distintos propietarios, La Azucarera de Aragón, El Banco Hipotecario, la Sociedad Crédito y Parcelaciones S.A., Ebro cia. De azucares y alcoholes, el Instituto Nacional de Colonización, el I.R.D.Y.A. y actualmente, el Gobierno de Aragón.




Bibliografia:
  •       Ana I. Bruñén Ibáñez (Historiadora de Arte, Documentalista)
  •       Mª Elisa Sánchez Sanz (Profesora Asociada de Museología, conservación y restauración de Bienes Muebles e Inmuebles del departamento de Historia del Arte en la Facultad de Humanidades de Teruel, investiga en etnografía)

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